Invierno, mucho frío, crudo,
Con sus fuertes vendavales,
Ha llegado golpeando los cristales,
En el bosque los árboles con brío.
Ya el río endureció el hielo,
Con los variados colores invernales,
Se han tornado monótomos iguales,
Parece tristón , tan sombrío.
Pero en el paraje desolado,
Como plumas de aquel águila caídas,
Cayó mucha nieve , el bálsamo sagrado.
El pino se tornó almendro adornado
Abrigadas las plantas ateridas,
Quedó , bajo el manto blanco inmaculado
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