SUS BODAS DE ORO
¡Cincuenta años! Eso era toda una vida. Parecen una eternidad y, sin embargo, se habían ido acumulando, en suave montones de amor y devoción...¡Toda una larga vida!
Cuando pienso en su matrimonio, advierto que mis años de vida conyugal han ido pasando como las páginas de un libro... algunos capítulos mejor que otros; unos han brillado, otros estuvieron llenos de proyectos, también los tuvimos con preocupaciones, y ajetreados o plenos de confusión. ¿Habría sido lo mismo para ellos? ¿Qué significaban, en su conjunto, todos esos años?
Años de lugares comunes, de rutina, de emoción por los acontecimientos y las crisis de la vida: Kilómetros de suelos barridos y fregados y montañas de vajillas fregadas. Sacrificios numerosos para sacarnos adelante, en una época repleta de dificultades, "magia" para hacer que el sueldo durara todo el mes innumerables días en que mi padre salía para trabajar y regresaba a casa en medio de un intenso frío o bajo un sol implacable; sin fin de noches en la cabecera de la cama, atendidos por la mejor de las enfermeras, mamá, meriendas campestres en el otoño, en La Barqueta y almuerzos extraordinarios los festivos; el día en que mi hermano, Adrián, se rompió un brazo montando en bicicleta y aquel en que mi hermano mayor llegó a casa "alegrito" de la despedida de soltero; las charlas cuando nos dijeron que tenían elegida pareja para formar una familia y sus perspectivas de futuro, la disciplina, los frecuentes sermones para que estudiáramos y fuésemos justos, honestos y tuviéramos especial cuidado y sensibilidad en respetar criterios, y sobre todo, no cuestionar jamás las opiniones ajenas por las apariencias, especialmente careciendo de conocimientos de causa, que nadie está en esta vida con la VERDAD Y RAZÓN absolutas..que fuésemos respetuosos y solidarios en nuestras relaciones; el dolor de la partida y la ternura de la proximidad, las vivencias, las llamadas de teléfonos, sólo para decirnos: "qué tal y os queremos"
La solemnidad de la ocasión me impresionó, sobre todo, al comienzo de la recepción. Hecho el silencio en el salón, los tres hijos nos situamos, con los nietos, frente a los invitados y yo leí un breve discurso de homenaje a mis padres, elaborado con el corazón.
"Nosotros, querida familia y amigos todos os agradecemos el regalo de la existencia, las enseñanzas, la dedicación fructífera para toda para una vida de responsabilidad y el modelo que nos legatéis con vuestra mutua entrega , ejemplo y cariño.
"Nosotros, gran familia, os felicitamos por ese medio siglo de vida juntos, y nos unimos a vosotros en la celebración y anticipación de los años por venir", que pido a Dios que sean muchos más. No sólo por los apellidos, estaréis con nosotros a través de vuestro ejemplo.
Les dí las gracias por lo que, a veces, me rebelé contra ellos, por su tolerancia, comprensión con las que nos acogían: un modo de vivir, tan seguro y digno de confianza que en ocasiones me parecían sin relieve y tedioso, pero que no lo eran. Y sin embargo, fue esa consistente seguridad lo que más había influido en mí; lo que me hizo comprender los múltiples rostros del amor y la dedicación. Precisamente, su capacidad para permanecer unidos ante cualquier eventualidad me enseñó a superar muchos problemas y crisis, que nos surgen a través del curso de la vida..
Traté de imaginármelos el día que se casaron, en el altar.También ellos habían sido dos simples enamorados con la ilusión retratadas en los ojos: mi padre, de cabello rubio y recortado bigote, muy alto; mi madre, esbelta y hermosa de cabellos castaño-rojizo, vestida de blanco y de largo, de talla mediana.
Aquella mañana volvieron a pronunciar sus juramentos de amor y fidelidad en la capilla donde se casaron 50 años antes, en la iglesia de S. Lorenzo, Sin muchos adornos. En ceremonia sencilla y sin pretenciones, como había sido su vida. Unieron sus manos ante el altar: mi madre, un poco gruesa ahora de paso menos airoso, corto su cabello rojizo, y canoso ya; mi padre, de hombros menos cuadrados, tenía el pelo gris y algo ralo. Daba la impresión de que en la iglesia sólo estaban ellos. Su familia y allegados les mirábamos con rostros arrebatados por la emoción. Repitieron sus votos con la misma seguridad y sentimiento de años atrás. Pero no estaban solos. Todos los años que habían compartido se agrupaban a su alrededor. Nos embargaban la felicidad.
Comprendí lo privilegiados que éramos al poder participar en esta celebración... Ya rara en estos días, desgraciadamente. Habíamos disfrutado mucho preparándola, gozando de esta ocasión de estar juntos, pero aquello era mucho más, muchísimo más.
Nosotros, los tres hijos, recibíamos el testigo de la larga tradición y deberíamos continuar la carrera.
Sabedora de cuán frágil es a veces, la convivencia,me preguntaba dónde estaríamos dentro de algunos años. Pero sólo fue un instante; porque allí estaban mis padres, testimonio vivo de amor y solidaridad duraderos. Acepté participar en la prueba. Mis padres son ahora más viejos y muestran los rápidos cambios que imponen los muchos años, es inevitable.
Mamá lee, hace cursos diversos, escucha la radio, hace delicias en la cocina, primorosas labores y está pendiente de toda la familia. Papá se encarga de ir a la compra, de tender la ropa, pesear con mamá, y poner el lavavajillas, (lo más pesado, nos turnamos los hermanos). La devoción que mi padre siente por mi madre no nace del deber, sino del AMOR.
Una unión de esta naturaleza y, especialmente, esta dependencia mutua se considera raras en nuestros días. Se piensa que algo erróneo debe de haber en el metrimonio si fomenta esta subordinación. ¿De qué modo influye en el sentido de libertad? ¿Y en el individuo, y en mí?
La individualidad es considerada hoy como un don precioso. Ya casi no se espera que la sacrifiquemos en aras del matrimonio. Sin embargo, creo que aunque hayamos abandonado muchas de las estructuras y esperanzas tradicionales del matrimonio, no sugiero prescindir de él. Su contextura es fexible, puede estirarse para acomodar al nuevo "tú"y al nuevo "yo", porque su esencia somos "nosotros".
Ahora comprendo el pleno significado del compromiso conyugal. Una se convierte en la persona más importante para alguien y ese alguien pasa a ser la persona más importante para uno. Mis padres son un ejemplo vivo de que dos persona pueden preocuparse la una por la otra siempre, de que las virtudes y los valores tradicionales están aún vigentes, y que podemos seguir ayudándonos mutuamente y consiguiendo, juntos, dimensiones que nunca creímos alcanzar.
¡Qué bonito, Mari Carmen! Todo un ejemplo de amor., ¡qué bien! Hoy en día parece más difícil mantener una relación durante tantos años.
ResponderEliminarEspero que tengas un buen fin de semana.
Tienes la puerta abierta a mi espacio también.
Un beso.
Así fue y así lo celebramos nosotros también. Nos casamos muy jovencitos y todavía estamos juntos, con el nido vacio y 8 preciosos nietos.
EliminarNunca me arrepentí, supongo que eso te hará una idea...
Gracias Marisa.
Ya he visitado tu casa. Genial.
Besos.
Felicidades por tantos años compartidos
ResponderEliminarEl Amor se demuestra día a día, yendo de la mano en la misma dirección.
Besos 😘😘🌹
Gran verdad, es así de grande y real, me siento una afortnada, con esto no digo que no hayamos tenido un abanico de días diversos, pero seguimos juntos, como lo hicieron mis padres, espero que sea por muchos años más.
EliminarBesos.
Sin duda un ejemplo de lo que hoy en día la gente ve como algo extraño o poco habitual. Qué su amor siga igual por mucho tiempo. Un abrazo y feliz fin de semana
ResponderEliminarMis padres murieron hace tiempo. He compartido con vosotros unas vivencias tan entrañables como intensas e inolvidables. Recuerdo el día por haberse celebrado un día 14 de febrero.
EliminarMe alegro que te haya gustado. Sí, hoy día ya no es tan frecuente...
Un beso.
Muy bonito y emocionante tu escrito.
ResponderEliminarToda una vida, Mari Carmen.
Y, sobre todo, un gran ejemplo de amor, comprensión y ternura.
Un beso.
Bueno, lo has descrito breve pero muy bien.
EliminarTambién hemos procurado conservar unas contumbres, siguen vigigentes, si bien todo evoluciona, es ley de vida.
Gracias preciosa.
Besos.
Amiga .
ResponderEliminarTe felicito por este relato tan emotivo , por este trazo de vida que nos dejas y nos lo compartes.
Yo la verdad no recuerdo los 50 años de mis padres, no eran muy de fiestas , quizas no se hacian como ahora , eso está claro.
Lo que si me has hecho recordar , es nuestras bodas de oro de hace 6 años , porque este año si Dios quiere , cumpliremos los 57 de casados .¡ como pasa el tiempo¡
Y como tambien , estaban nuestros 3 hijos , cuando nos hicieron una fiesta sorpresa , que por cierto vinieron amigos del fotolog , una buena amiga de Italia , otra de Valencia ..vinieron solo para estar unas horas con nosotros.
Gracias por compartir este recuerdo tan importante para ti .
Un homenaje a tus papas maravilloso.
Un beso.
Ciertamente, fue un día inolvidable y lo celebramos un 14 de febrero, su 50 aniversario de bodas. Me sentí muy sensible y lo he compartido ¡Qué tiempos!
EliminarGracias.
Un abrazo.
Pues fijate como estoy ...Mary me ha recordado que , cuando mis padres cumplieron 50 años , no hiceron fiesta ni nada , pero si fuimos a comer con ellos y con mi hermano a un restaurante de un pueblo de aqui cercano.
ResponderEliminarClaro al recordármelo me he acordado...
Bueno, estas cosas cada uno lo vive a su manera, como es natural.
EliminarYo soy de las que viven las tradiciones, soy familiar. Para alguno pareceré un tanto rara, bueno, yo respeto los conceptos de vida de cada uno ¡Faltaría más!
Un gran abrazo
Que lindo texto e falas da emoção de assistir às bodas de ouro dos teus pais. è um momento ímpar, lindo e emocionante de verdade! Escreveste muito bem! beijo, tudo de bom,chica
ResponderEliminarGracias Chica, eres bienvenida, acabo de visitar tu blog.
EliminarGracias por venir,
Amistosamente.
Recordar também é amar!
ResponderEliminarFELIZ VALENTINE'S DAY!
Nova tirinha publicada. 😺
Abraços 🐾 Garfield Tirinhas Oficial.
Hola Garfield, con algo de retraso, feliz S. Valentín también para tí.
EliminarEres bienvenida.
Un abrazo.
Mis padres no tuvieron el privilegio de celebrar esos años (ni nosotros de disfrutarlos). Y no fue por falta de ganas, sino porque a mi padre, aunque sí los sentimientos, no le acompañaron las fuerzas para llegar a ellos. A mí madre sí le sobraron las suyas para recordarlo, aunque se nos fuera, hace dos, a sus 98 años.
ResponderEliminarFelicidades.
Un abrazo.
Sí, son ciecunstancias que la vida nos imponen-Yo firmaba por poder llegar a la edad de tu madre que ambos D.E.P.
EliminarLa vida es un regalo, hay que vivirla y tomarla como viene, así será mejor.
Gracias, chaval.
Un beso
Hermoso texto. Mis padres también estuvieron juntos hasta el final y yo espero hacer lo mismo. Un beso
ResponderEliminarHola Susana, pues tal cual lo he vivido y espero yo que sea así también.
EliminarYa veremos, al menos, esa es la intención, claro.
Un beso.
La vida ha ido evolucionando por unos derroteros que nos han llevado donde estamos, no hace tantos años que los matrimonios perduraban hasta el final de la vida, hoy son muchos los que viven juntos sin casamiento, algunos se hacen parejas de hecho, pero ya son mas de la mitad las parejas o matrimonios que se separan o divorcian.
ResponderEliminarUn abrazo.
Mucho evolucionó y lo sigue haciendo... Se han confudido y no se han atajado muchas cosas. Está muy bien que la gente evolucione positivamente y se diviertan, que no tiene nada que ver con comportamientos sin escrúpulos , violentos. Afortunadamente seguimos contando con una sana y positiva juventud. Ya está la sociedad muy tocada...
EliminarEl futuro los chavales lo tienen en nuestro país muy negro y eso no trae nada bueno...
Un abrazo.
Todo un tesoro que merece celebrarse y reconocerse. Gracias por compartir esta historia de vida, Maricarmen. Un abrazo
ResponderEliminar¡Hola Neo! Gustazo en volverte a ver por aquí.
ResponderEliminarLo celebraron un 14 de febrero y el tema de Jueveando era sobre enamorados.
Pues compartí con todos vosotros unos inolvidables recuerdos.
Muchas gracias preciosa.
Un gran abrazo.
Muy emotivo lo que nos cuentas sobre el aniversario de 50 años de matrimonio de tus padres, gracias por compartir ese recuerdo con nosotros, nos has hecho partícipes de su felicidad y ese amor que se profesan.
ResponderEliminarMi marido y yo celebraremos esta primavera 45 años de casados, aunque nos conocíamos de antes y no sé que pasará cuando llegue el momento, lo que sí se es que tantos años juntos hace que ya no seamos una pareja, somos un "uno", pensamos casi lo mismo, comemos lo mismo, hacemos lo mismo, etc.etc.
Mil besos.
Lo tenía escrito hacía tiempo. Aprovechando la propuesta de nuestra amiga Tracy, lo compartí con vosotros. Yo también estuve participando en la cita semanal de JUEVEANDO, del que tengo muy buenos recuerdos y por la acogida que tuve.
ResponderEliminarGracias Montse.
Mis padres ya fallecieron.
Besos.
Mis padres llevan 65 años juntos, a veces mi padre la saluda como si recién la conociera, pero la verdad es diferente... De verdad la conoce todos los días, y cada noche al dormir, su vida empieza de nuevo.
ResponderEliminarHola Gustab, eres uno de los que siguen en JUEVEANDO cuando yo participaba, un gratazo verte por aquí.
ResponderEliminarHoy día no es frecuente celebrar las Bodas de Oro, este escrito lo hice hace tiempo y para mi fue una vivencia inolvidable y por la fecha, le pedí a Tracy participar, quería compartirlo con todos vosotros.
Es maravilloso tener unos padres tan mayores y unidos.
Bienvenido.
Gracias por tu aportación.
Que lindo Mari Carmen, me ha emocionado tu homenaje. Besos.
ResponderEliminarUn emociona te homenaje a un bello amor. Beso
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